EXCUSAS, EXCUSAS… ¿Y AHORA QUÉ?

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Se disparó directamente vaciando el cargador por la boca. Soltó todas aquellas cosas que no le gustaban ni le convenían. Se encontró de lleno en un escenario que no planificó, del que ni tan siquiera realizó una simulación superficial.

Hizo lo que hacemos muchos, demasiadas veces: meternos en un jardín del que solo vemos el verde del césped y el colorido de las flores. Es el jardín que queremos retener en la mente sin plantearnos que antes de eso lo que habían eran piedras, lodo y malas hiervas. Es posible que no sepamos quién puso sus esfuerzos y que nos agarremos a lo primero que nos venga a la cabeza para explicar lo liviano de este análisis. Ya está, un poco por aquí y otro por allá para calzar explicaciones que no convencen a nadie. Con sinceridad, ni siquiera a nosotros mismos. Es la mera justificación. Un razonamiento con todas las pretensiones y ningún medio para sostenerlas. Sintió que había fracasado.
Alguien llega por detrás y dice aquello tan fácil de decir, cuando se le dice a otro: “A lo hecho pecho…” Y es verdad, te has despachado con todo lo que los demás podrían haber hecho por ti, para ti, pensando en ti, ayudándote a ti. Cosas que no les costaba nada hacer porque las tenían que hacer ellos. “¡Espabila cretino!”, insistes en poner parches a todos los actos ajenos, a las circunstancias, al tiempo y al espacio. A todo aquello que no depende de ti.

Y tú…
¿Qué papel has jugado en todo ello?
¿Qué papel sientes que tenías que haber jugado?
¿Qué has hecho y qué no has hecho para que haya sucedido todo esto?
Lo que estabas haciendo ¿servía realmente a tu objetivo?
¿Eras consciente de la influencia de tus actos y decisiones en los resultados obtenidos?
¿Necesitabas alguna habilidad adicional para abordar tus actos?
¿Te apoyaste en personas con conocimiento sobre ello?
¿Has sido fiel a tus principios?
¿Has armonizado tus creencias y valores a los valores y creencias de tu objetivo?
¿Qué has aprendido de esto?
Lo que has aprendido ¿Cómo lo vas a utilizar en tu nuevo intento?
¿Qué necesitas desaprender para sentirte bien con ello?
¿Qué nuevas estrategias que no contemplabas antes vas a poner en marcha a partir de ahora?
¿Quieres que siga…?

Tú y yo sabemos que no es necesario. El resto de las preguntas surgirán como las flores de ese colorido jardín, a base de regarlas sin víctimas ni demonizaciones.

¿Y las respuestas?… solo necesitan calma, perspectiva y un cambio de rumbo. Vienen acompañadas siempre de soluciones, de las mejores, de las que eres capaz de darte. Las tuyas, solo las tuyas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *